



El agua de rosas hidrata, equilibra el pH, reduce rojeces y calma irritaciones (como la rosácea o el acné) gracias a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Además, funciona como un excelente tónico limpiador, ayuda a fijar el maquillaje y aporta luminosidad natural al rostro.
Los usos más comunes en tu rutina facial incluyen:
Como tónico: Aplícalo a toquecitos con un disco de algodón o directamente rociando el rostro después de limpiarlo y antes de tu crema hidratante.
Para el maquillaje: Úsalo antes de maquillarte para hidratar la piel o al finalizar para fijar los productos y lograr un acabado más natural.
Para refrescar: Rocíalo sobre la cara durante el día para revitalizar la piel, especialmente si sientes calor o sequedad.